La mirada triste de los animales – Oso II

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La imagen soñada

No siempre se obtiene la imagen deseada. A veces uno no es capaz técnicamente de resolver la imagen que tenemos en mente, otras veces el material nos lo imposibilita, pero la mayoría de las veces simplemente los elementos no están ahí.

 Vemos una casa en ruinas que nos fascina pero el cielo es monótono. El cielo es increíble pero no tenemos nada en primer término. En fin, las condiciones perfectas para una foto se dan en contadas ocasiones en la vida, y por lo menos en mi caso, cuando se han dado, no he sabido traducirlas en fotografía.

Estos días he estado jugando con el Photoshop, es un mundo que desconozco y me apetecía probar a ver si, intuitivamente (el prueba error de mi gremio informático), era capaz de juntar un elemento que me gustaba como la casa de las linternas que fotografié hace poco en los Aigüamolls del Llobregat, con un buen cielo extraído de una antigua foto y un buen primer plano.

La verdad es que el PS no es un programa para hacer las cosas tan a boleo como lo he hecho yo. Lo suyo es coger un libro y empaparse del tema. Pero no tengo el tiempo ni la paciencia necesarios para eso. Así que el resultado, después de todo, no me parece tan malo y además me ha servido para aprender 3 o 4 trucos de dicho software.

Un abrazo a los compañeros de aquella salida, Angel, Toni, Esteve y Alberto.

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La mirada curiosa de los niños – Dinosaurios

Nunca me cansaré de ver como se sorprenden los niños con “cualquier cosa”.

Lo difícil después es intentar darle sentido al discurso inconexo que se monta en sus pequeñas cabezas  entre la información tamizada que le dan los padres siempre protectores, y la lógica aplastante que tienen sus sencillos argumentos sin maldad.

¿Cómo explicarles que los dinosaurios no existen para que no teman por las noches?.

¿Cómo contarles que son huesos y responderles a la pregunta de si nosotros también seremos huesos?.

¿Cómo explicarles que todos moriremos y que no es el momento de preocuparse de eso?.

¿Porqué mentirles cuando te dicen que nosotros no nos moriremos porque Celia, una niña de su clase previamente preguntona, le ha dicho que su padre le ha dicho que nunca se morirá, porque una vez gano en una carrera una medalla con la que uno nunca se muere?.

–Si “petito” Martí, papa te llevará a una tienda donde venden las medallas de la inmortalidad.

El tren pasa

A los niños no se les escapan los trenes de la vida. Ellos son maquinistas y constructores de puentes, revisores y guionistas de sus historias ferroviarias. Y el adulto, con un poco de suerte y criterio, a su lado añorará lo pasado y velará por alargar su presente. Mi petit Martí siempre dice que quiere ser conductor de trenes y llevar a la yaya Queta de viaje. Cuanto durara la inocencia de sus palabras.