Brizna de hierbas y dunas

Esta fotografía está tomada en el pequeño pueblo de Cunit donde mis padres tienen un apartamento y donde, muy de tanto acudimos a pasar algún fin de semana. De cara a mi afición fotográfica diríamos que la ubicación del mismo no es la más idónea para la práctica de la misma pero “desgraciadamente”, je, je, uno no elige donde se compran los apartamentos los padres (y en los tiempos que corren me gustaría hacer un paréntesis para hacer notar que puede parecer una frivolidad la sola idea de tener un apartamento de segunda residencia, pero tengo que aclarar que mis padres solo lograron acceder al mismo tras toda una vida de trabajar duramente, y solo de mayores pudieren acceder a darse tal capricho, vaya, que no vengo de familia adinerada!!!).

Si se hubiesen comprado el apartamento en cualquier población de la Costa Brava, por ejemplo, seguro que este blog estaría repleto de fotografías de escenas marineras y calas paradisíacas. Aun así, es sorpréndete como aun con el poco juego fotográfico que dan las playas domesticadas de la Costa Daurada, parece que a uno el mar siempre acaba inspirándole. Ahora en invierno por ejemplo, y si el sol hace acto de presencia y la temperatura nos permite pasar un rato en la playa, mientras el niño juego con la arena y Aurora y mi madre se ponen al día de lo que se tengan que poner al día, yo me dedico a hacer fotografía macro de cualquier cosa que observe y me llame la atención.

Una concha que las olas acaban de sacar del mar, una brizna de hierba que nace de una pequeña duna, unas huellas de pájaro en la arena, el reflejo de la espuma del mar cuando se retira la ola. En fin, los motivos nunca parecen acabarse. Esta será la primera fotografía de toda una serie de fotografías que realice en una misma sesión.

En las calles de Ciutadella

Foto realizada en verano del 2008 durante unas vacaciones disfrutadas en Menorca. Una isla de la que sin duda me enamoré  a primera vista. Y es que ya la larga entrada al puerto de Mahón cuando se llega en barco justifica por si solo el viaje. Pero de las ciudades principales creo que me quedo con Ciutadella. Pasear por sus callejas es un verdadero placer.

Paquita

Que puede haber más placentero que pasar una mañana de lunes tejiendo entre barcas tomando el sol a la orilla de mar. Eso parece pensar la mujer. El hombre seguramente, después de décadas de convivencia con ella, a lo mejor le parecen más placenteras otras cosas. Pero en todo caso siempre al lado de ella. Tengo la sensación de que, así como en la juventud o en las primeras fases de las relaciones entre hombres y mujeres, ellas son quizás un tanto más dependientes que nosotros, con los años, y sobre todo en la tercera edad, somos nosotros los que dependemos totalmente de la presencia de ellas para ser felices. La escena parece totalmente idílica pero en realidad la foto esta tomada en Sa Caleta de Lloret de Mar y al ser un sitio de paso obligado hacia la zona del “Castillo” de esta población, el lugar era de todo menos tranquilo. Una verdadera marea de turistas rusos en infinito vagar. El mérito era de la señora por poderse concentrar en lo que estaba haciendo.