Crónicas de la mano izquierda: De paso

De paso - Jose Antonio Rodríguez - 2015

De paso II - Jose Antonio Rodríguez - 2015

2 thoughts on “Crónicas de la mano izquierda: De paso

  1. José Luis González 16 de enero de 2015 / 17:32

    No dejan de ser curiosas las expresiones de estos jóvenes captados por azar por tu cámara. La mano alzada como en gesto de robot de la mujer del ángulo inferior derecho es extraña. No parece un gesto relajado. Y los tres jóvenes de la de abajo ofrecen apariencias más relajadas. Una de las chicas parece mirar a su derecha pero no está claro qué mira. La del patín va absorta y el joven de delante mira hacia arriba. Unos expertos en PNL (Programación Neuro Lingüística) sacarían interesantes observaciones de la posición de las pupilas de los ojos. Supongo que para ellos nuestro modo de mirar es indicativo de lo que estamos pensado. Yo no lo soy, así que no puedo suponer mucho. La joven del patín lo protege como si fuera un objeto muy preciado, algo así como yo hago con mi iPad que es la niña de mis ojos. Así que no es difícil imaginar que para ella es importante y que parte de su vida significativa sucede subida en él. Los tres están en esa franja de edad en que el paro supera el 50 por ciento, pero no parecen especialmente preocupados, pero puede que sea una impresión poco meditada. Ser joven tiene que ser interesante, pienso yo. Pero cuando lo fui no lo recuerdo sino como un proceso harto doloroso. Es cuando te quieres comer todo pero en mi caso no me comí nada, era de lo más inocente (y lo sigo siendo). Fueron años de compromiso político y lucha estudiantil en que me ponía brutalmente excitado cuando le veía las bragas blancas a aquella compañera tonta en el campus de la universidad sentados en la hierba. Pero yo no me lo sabía hacer. Bah. Qué tiempos más tontos. Me atrae la chica del patín, más que la otra que sonríe en la que hay algo que me repele, quizás su sonrisa complaciente. Me gusta más la seriedad. Me gustan las personas serias a las que les cuesta sonreír pero cuando lo hacen es de verdad. Las sonrisas automáticas son bonitas pero hay que saberlas hacer. No todo el mundo sabe sonreír. Yo no sé. Solo sonrío con afecto cuando me encuentro con alguien que necesita de mi apoyo, de mi frágil compañía. Me atraen más las historias tristes que las alegres, será porque yo soy bastante triste y solo me hace gracia el humor, cierto humor absurdo y la sonrisa dulce de los seres desvalidos que no pretenden seducirte con sonrisas fáciles. Detesto a los seductores y a las seductoras.

    En fin, no sé si he dicho algo de tu fotografía. Ahí queda eso.

    • Jose Antonio Rodríguez 16 de enero de 2015 / 20:24

      Je, je, claro que has dicho algo de mi fotografía, o no, que más da, yo en las tuyas te cuento que estoy haciendo escalivada o que he ido al dentista. De todas formas en tus comentarios siempre salen cosas interesantes. Ahora me sorprendes diciendo que tuvistes una juventud dolorosa, llena de represiones y compromiso. En cambio yo recuerdo mi juventud como la época más feliz de mi vida, dando forma a mi vida, y además no tuve esos problemas de calentones que me comentas tu, era un bicho raro, virginal total y acercándome a las chicas intelectualmente, en fin, somos un par de frikis de cuidado. Por cierto, como los dos chicos de la segunda foto, porque son dos chicos, nada de chicas, son los primeros rastafaris skaters del planeta, el pelo largo son sus rastas de seguidores de el gran Bob Marley, lo se seguro porque pasaron varias veces para arriba y para abajo y tuve tiempo de verlos repetidas veces.

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