Libertad con amigos

En estos días, viendo el panorama, me dan ganas de hacer la mochila y escaparme a vivir una temporadita en una borda sencilla del Pirineo. Aunque me temo que iba a ser demasiado tiempo. Me temo que el estado de locura total en el que hemos entrado en estos momentos no es transitorio.

Moll grec

Nocturna en el Moll grec de las ruinas de Ampuries una noche preciosa de primavera y en solitario como siempre en estos casos. Este tipo de fotografía es uno de los que más me atrae últimamente y a los que, estoy seguro, más tiempo dedicaré en el futuro. Desgraciadamente el equipo con el que trabajo, la maravillosa Pentax K10D, no deja demasiado margen para trabajar en este terreno. La idea es algún día, con quizás la Pentax K5, y un objetivo angular y mucho más luminoso que los que dispongo ahora mismo, intentar  jugar con las estrellas como puntos y no como rayas. Hace unas semanas asistí en Terrassa a una magnífica conferencia del fotografo Manel Soria especializado en fotografía de paisaje astronómico. Yo lo conozco a través de su más que interesante blog Frikosal. Os lo recomiendo empedernidamente, sus fotografías de tipo y reflexiones son verdadera poesía para los sentidos. A nivel fotográfico, y en este terreno, me contentaría  con algún día, hacer una sola foto que se aproxime a las que hace Manel. Todo se andará espero.

En estos días …

“En estos días …” así comienza una canción de Silvio Rodríguez que me marco mucho durante mi juventud. Hoy me acordado de ella, y especialmente de una estrofa de la misma que decía:

¡Ay!, de estos días terribles,

¡Ay!, del nombre que lleven,
¡Ay!, de cuantos se marchen,
¡Ay!, de cuantos se queden.

Aunque el sentido de la canción no es el mismo que el que yo le quiero dar, la verdad es que me viene bien para contar que en estos días terribles que nos está tocando vivir, muchos fines de semana hago escapadas matinales a una zona de campo cercarna a mi ciudad denominada Gallecs. Paseando por los campos, observando la niebla, los árboles en flor, los brotes recién sembrados, empiezo a reencontrar un poco el sentido a las cosas. Bueno, más que encontrarle el sentido, de lo que me doy cuenta es de que la belleza que mis ojos ven ha existido antes de que el ser humano habitase a la tierra, existe hoy, y a ciencia cierta estoy seguro de que existirá después de que nosotros dejemos de habitarla. La belleza minúscula sobrevivirá. Independientemente de los mercados, independiente del momento histórico, a pesar del ser humano. En esos momentos me recompongo un poco y cojo un poco de energía para seguir navegando.