Multitudes

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A otros, las multitudes de las ciudades, plagadas de gente anónima que va de un lado para otro sin fuerzas para detenerse, les producen el sentimiento de sentirse cigarras en un mundo de ejércitos de hormigas. Pararse un segundo, apoyarse en una pared y dejar pasar la multitud, puede ser la única forma de no sucumbir a ser masa.